Seleccíon de personal

La importancia de una selección de personal profesional

Las personas son la “materia prima” más importante para conseguir el óptimo funcionamiento de una empresa. Cierto es que conseguir financiación, ser capaces de vender a buen precio o tener una buena gama de producto con unos costes competitivos son temas importantísimos, pero todo eso lo consiguen las personas.

Por lo tanto, resulta evidente la necesidad de realizar una buena elección de las personas que van a trabajar en la empresa. Si lo conseguimos, tendremos la mitad del camino hecho y, de lo contrario, nos sumergiremos en un mar de problemas.

Sintetizando, podríamos decir que las ventajas que aporta una buena selección son:

  • Conseguir que cada puesto sea ejecutado por una persona realmente apropiada para realizar las correspondientes funciones.
  • Evitar rotaciones de personal innecesarias que crean siempre problemas en el interior y en el exterior de la empresa.
  • Clientes y proveedores más satisfechos.
  • Ahorrar en costes de reposición de personas que resultan no ser válidas.
  • Mayor productividad y competitividad.
  • Más trabajo en equipo y mejor clima laboral.

Convencidos de los beneficios, analicemos cuáles son los requisitos básicos para llevar a cabo una buena selección de personal.

En primer lugar, definir detallada y objetivamente el perfil ideal, es decir, las características realmente relevantes para ejecutar brillantemente el puesto de trabajo a cubrir. Es el equivalente de hacer una lista de la compra antes de salir a comprar, para evitar lo que todos conocemos: acabar comprando algo que no era lo que realmente necesitábamos.

A continuación, debemos aprovisionarnos de un número suficiente de candidatos como para poder encontrar a la persona ideal: sería muy improbable encontrarla entre sólo tres o cuatro personas.

Llega el momento de realizar las pruebas, entrevistas, etc. a estos candidatos, con la finalidad de llegar a la conclusión de quién es que más se adecua al perfil ideal. Es conveniente tener en cuenta la opinión del futuro jefe directo.

Y finalmente llega el momento de tomar la decisión y pactar las condiciones de contratación. ¡Ah!, y también de contestar a los no elegidos, tal y como nos gustaría que hicieran con nosotros: es parte de la imagen de la empresa.

Poner el proceso en manos de un profesional aportará objetividad, conocimiento del mercado laboral y, en definitiva, mayores garantías de éxito. Es posible que sea algo más costoso económicamente en el corto plazo, pero es una inversión cuyo retorno está asegurado.